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El aprendizaje a distancia debe cambiar…

Publicado
abril 14, 2020
Por
Acola
Tipo
Voces de la comunidad
Una madre negra y su hijo se abrazan afuera en un parque. Hace frío y llevan abrigos de invierno.

Por mi salud mental y la suya

Tengo dos hijos, Kaleb, de 5 años, y Keenan, de 22 meses. También soy trabajadora social. Decir que el aprendizaje a distancia y la teleterapia han sido un reto es quedarse corto. 

Kaleb tiene Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Es un niño brillante, divertido y con curiosidad sobre el mundo. Hice un horario para Kaleb y tengo que seguir este horario los 7 días de la semana para mantener la constancia. También soy madre soltera que intenta criar a un bebé y hacer bien su trabajo. 

Estoy agotada y sé que no estoy sola. De la noche a la mañana, mi hijo pasó de un equipo de apoyo de 7 personas —tres terapeutas y cuatro maestros— a un equipo de una sola persona: yo. Tanto si continuamos con el aprendizaje a distancia como si se facilita una opción híbrida, los padres estarán de acuerdo en que algunas cosas tienen que cambiar. Necesitamos que nuestros maestros den más clases en vivo. He vivido días en los que he recibido videos pregrabados, solo una hora o dos de instrucción. También recibo paquetes con ideas para actividades en casa y aplicaciones para utilizar. ¿Así es el nuevo día escolar?

Además, la mayoría de los servicios de educación especial no siempre pueden funcionar eficazmente a través de la computadora. Puedo facilitar algunas sesiones de fisioterapia y terapia ocupacional. Pero la realidad es que todo esto requiere que esté allí y tengo suerte de tener alguna flexibilidad en mi trabajo. La mayoría de los padres no tienen esa opción. Espero que las escuelas consideren la posibilidad de hacer algunas sesiones presenciales este verano u otoño. Incluso me gustaría que un profesional viniera a mi casa. Kaleb no solo extraña a sus compañeros de clase y el tiempo de juego real con sus compañeros, sino también a sus maestros. 

También he visto cómo la tecnología se interpone en el camino del aprendizaje y no se toman medidas. Como madre, he sido proactiva en la resolución de problemas. Si una aplicación de escritorio no funciona, se lo digo al terapeuta y la pruebo en otro dispositivo.  Si las familias no están capacitadas para desenvolverse en el uso de la tecnología, si la tienen, ¿cómo pueden prosperar nuestros hijos?

Me gustaría que las escuelas se ocuparan de lo que realmente va a ocurrir este verano y otoño, así como de los planes de comunicación. Y todavía tenemos que hablar acerca de los servicios que no se han recibido. Mi hijo no ha tenido muchos servicios de educación especial este año escolar y le faltan más por no poder participar en el campamento de verano este año. 

También tenemos que preparar a los niños con discapacidades y a los padres para la transición. Incluso con herramientas de comportamiento para niños pequeños como los cuentos sociales, Kaleb tendrá dificultad para entender por qué algunos días aprende en pijama y por qué ahora tiene que subirse a un autobús e ir a la escuela. Y el transporte especializado ya era complicado sin el factor de distanciamiento social. Como madre de familia que trabaja, no podemos tener un horario que cambia cada semana. ¿Cómo los padres van a volver a trabajar?

Y lo peor ocurre cuando las escuelas no crean planes para comunicarse con los padres sobre la limpieza de los salones y las pruebas. ¿Cómo sabremos si un niño o un maestro tiene COVID-19 o ha estado expuesto? ¿Cómo se va a informar? No podemos volver a la escuela con seguridad sin una comunicación transparente. 

Todos los niños merecen una educación de calidad, especialmente los niños con discapacidades, quienes, a menudo, no se consideran una prioridad. En tiempos normales, tengo que abogar de forma extrema por los servicios de Kaleb en su Programa de Educación Individualizada (Individualized Education Program, IEP por sus siglas en inglés). Incluso tengo que solicitar un autobús adecuado a las condiciones meteorológicas: aire acondicionado en verano y calefacción en invierno. 

A distancia o no, los padres, los maestros y el personal tienen que trabajar juntos y hacerlo mejor.